Hay atletas que están hechos de otra pasta, y André Müller es, sin duda, uno de ellos. En el estreno de la Primera Jornada de clubes de Primera División, el lanzador del UCAM Atletismo Cartagena firmó una de esas actuaciones que se recuerdan por su valor simbólico más que por la marca pura. El ‘Coloso de La Manga’ compitió herido, pero ganó como un campeón.
La participación de Müller estaba en el aire debido a unos problemas en el codo. En un deporte donde la articulación del codo soporta tensiones brutales en cada lanzamiento, competir «tocado» es un riesgo alto y un suplicio físico. Pero Müller, consciente de la importancia de cada punto para el UCAM en este formato de liga, decidió apretar los dientes.
La exhibición de casta fue total. Con gestos de dolor entre lanzamientos, Müller tiró de oficio y de una clase que le sobra en esta categoría. No necesitó su mejor versión histórica para demostrar que sigue siendo el rey del foso. Se adjudicó la victoria en peso, sumando la máxima puntuación posible (8 puntos) que cayeron como oro líquido en el casillero departamental. Müller no solo lanzó el peso; empujó a su equipo hacia arriba con el alma. Una auténtica lección de capitanía y sacrificio.




